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Santa Águeda poseía todo lo que una joven suele desear: Una familia  distinguida y belleza extraordinaria. Pero atesoraba mucho mas que todo su fe en Jesucristo. Así lo demostró cuando el Senador Quintianus se aprovechó de la persecución del emperador Decio  (250-253) contra los cristianos para intentar poseerla. Las propuestas del senador fueron resueltamente rechazadas por la joven virgen, que ya se había comprometido con otro esposo: Jesucristo. Continuar leyendo…

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Romances, folías y canciones a son de gaita

El canto colectivo de diversos romances era tradicionalmente, junto con el dance, uno de los actos más importantes de las fiestas monegrinas. Los interpretaban un solista y un coro la víspera de la fiesta por la noche, participando sólo hombres con el acompañamiento de un gaitero. Se reunían a la puerta de la iglesia, donde, a menudo al calor de una hoguera, cantaban en rolde (círculo) un romance religioso; a continuación seguían rondando y cantando durante toda la noche otros romances profanos a la puerta de las casas de las mozas. Continuar leyendo…

Despertaderas, coplillas y auroras

Cantar la despertadera, el despertar o las coplillas es el modo de definir el canto de auroras en Monegros. En las primeras horas del amanecer, grupos generalmente de hombres recorren cantando las calles del pueblo, parando en algunas capillas o esquinas de su recorrido, para despertar a los vecinos y animarles a acudir al rosario de la aurora. Antiguamente se cantaban coplillas con motivo de la mayor parte de las festividades que se celebraban a lo largo del año; hoy, en las localidades en las que se conserva la costumbre, sólo se sale en fechas muy señaladas, incorporándose también las mujeres al grupo de despertadores. Continuar leyendo…

La ronda

La tradición de rondar está todavía en muchas localidades asociada al momento del quinteo, como en La Almolda donde quintos y quintas recorren las calles entonando jotas al compás de panderas esmeradamente decoradas con cintas. Antiguamente sólo los quintos, con guitarras, bandurrias, panderas, almirez, ganchos (triángulo) y botella de anís se encargaban de las rondas nocturnas durante todo el año, hasta la entrada de la siguiente quinta.

Luego no podrás entrar
por la calle del Barrié;
a esta marcha, si no paras,
pol barranco entrarás. (La Almolda) Continuar leyendo…

LOS GÉNEROS VOCALES

El repertorio de canciones de la comarca no ha sido ajeno al proceso de cambio descrito para la música instrumental. Los cantos antiguos, caracterizados musicalmente por una fuerte presencia de la modalidad, fueron paulatinamente reemplazados por otros modernos, comunes a una buena parte del territorio y de marcado carácter tonal. Esta evolución musical ha ido pareja a la consideración y presencia social del acto de cantar. Al contrario que en la actualidad, hace tan sólo unos años era frecuente cantar en cualquier lugar y momento. Continuar leyendo…

El pasacalles del gaitero la víspera del día grande, en ocasiones con el acompañamiento de los danzantes y coincidiendo con el volteo de campanas y el disparo de cohetes, anunciaba antiguamente el comienzo de las fiestas. Al margen de los pasacalles acompasados por el entrechocar de palos y espadas, la melodía de gaita más recordada para este momento se conoce en diversas versiones y bajo diferentes nombres en muchos pueblos de la comarca. En Sariñena, conocida como “La jota de Alcolea” y “El vals de las viudas”, también es utilizada para el volteo de volantes en el dance y para el acto de “El recoger”. En La Almolda, El Brujo tocaba una hermosa variante con ritmo irregular. También en Tardienta los danzantes recorren las calles de la población “recogiendo” de los vecinos donativos al son de esta melodía, a la que han puesto letra:

Danzante me he puesto este año
pensando que me querías;
ahora que me ves de blanco,
ni me quieres ni me miras. Continuar leyendo…

Pocos bailes populares de la comarca acompañados por gaita resistieron el embate de la modernización. La jota de la calle baja o Baile de la gaita en Bujaraloz, recientemente recuperada es uno de ellos. La fiesta de la Virgen de las Nieves que se celebra en la calle Baja de Bujaraloz cada 5 de agosto conmemora el final de una epidemia de peste que asoló al pueblo. Los viejos explican que a la altura de la llamada “casa de las Pías” se construyó una pared a lo largo de la calle que logró frenar el avance de la feroz epidemia. A partir de entonces los vecinos de la calle Baja se encomendaron a la Virgen de las Nieves y para recordar cuál fue el lugar exacto donde se contuvo la terrible plaga, el baile se efectuaba la víspera de la fiesta delante de esa casa y en cuya bodega se situaba el gaitero. A través de uno de los respiraderos de ésta se oía la música con la que se acompañaba el baile por parejas, generalmente de casados, interpretado con pitos a la luz de unos tederos (soportes de metal con teas). Cabe suponer que este tipo de bailes estarían más extendidos antiguamente y, en muchas ocasiones, fueron asimilados por el dance.

La seguidilla es un género de baile emparentado con el fandango y la jota que, por la pujanza de ésta, en Aragón ha dejado escasos ejemplos. Las seguidillas de Leciñena se bailan en honor de la Virgen de Magallón por varias parejas ataviadas con el traje regional y acompañadas por rondalla. Muchos grupos folklóricos incorporaron esta danza a sus espectáculos con la coreografía elaborada por Isabel Zapata y el grupo de la Sección Femenina en los años cuarenta del pasado siglo.

Cuando las nuevas modas de baile llegaron a la comarca, los gaiteros adaptaron como pudieron el nuevo repertorio al instrumento para evitar quedarse sin parroquia. A Albalatillo y Usón acudía Vicente Capitán, gaitero de Sariñena, para tocar en el baile valses, pasodobles, mazurcas y jotas. Hay memoria de otros gaiteros en el mismo cometido, como El Rey de Sariñena, que tocó en bodas y bautizos, dentro y fuera de la iglesia, y para fiestas y celebraciones. También El Brujo de La Almolda y el tío Senén de Castejón contaban con la habilidad de sacar de oído toda la música de moda que escuchaban para hacer bailar a sus coetáneos.

Independientemente del instrumento con que se tocaba, todas las sesiones de baile, también las interpretadas con gaita, terminaban con una jota. Esta costumbre se ha mantenido prácticamente hasta nuestros días, aunque los rasgos peculiares del baile, si los hubo, quedaron desdibujados.

Poco a poco, los nuevos instrumentos (clarinete, violín, acordeón…), agrupaciones (bandas, orquestinas y rondallas) y los instrumentos de música mecánica (pianolas y gramolas) fueron desplazando a la gaita de plazas y salones, hasta especializar su función en el acompañamiento del canto y de los dances.

En los Monegros el gaitero es un personaje especial, rodeado casi siempre de un aura de misterio y depositario de una serie de secretos transmitidos oralmente en el seno de la propia familia. Los propios gaiteros se encargaban de alimentar esa imagen misteriosa y distante, con el fin de evitar la competencia en una actividad que si bien no les permitía dedicarse a ella en exclusiva, era un complemento económico indispensable en épocas de escasez. La dificultad para conseguir la gaita, heredada, comprada o construida con las propias manos, y la complejidad de su funcionamiento y puesta a punto (la construcción de las pitas y cañas, la impermeabilización del boto, la afinación) acentuaban el carácter mágico y reverencial del instrumento. Continuar leyendo…

La gaita

La gaita o gaita de boto es un instrumento musical emparentado con el resto de las cornamusas ibéricas y del occidente europeo, que en Aragón se ha utilizado tradicionalmente en el cuadrante nororiental, en las comarcas de Ribagorza, Sobrarbe, Litera, Bajo Cinca, Somontanos, Ribera del Ebro y Monegros. La forma y características del instrumento puede variar de un lugar a otro, como corresponde a un instrumento popular muchas veces construido por el propio intérprete. Los ejemplares conservados en los Monegros, algunos con más de doscientos años de antigüedad, corresponden a un modelo único con las lógicas variantes accidentales. Continuar leyendo…