LOS GÉNEROS VOCALES
El repertorio de canciones de la comarca no ha sido ajeno al proceso de cambio descrito para la música instrumental. Los cantos antiguos, caracterizados musicalmente por una fuerte presencia de la modalidad, fueron paulatinamente reemplazados por otros modernos, comunes a una buena parte del territorio y de marcado carácter tonal. Esta evolución musical ha ido pareja a la consideración y presencia social del acto de cantar. Al contrario que en la actualidad, hace tan sólo unos años era frecuente cantar en cualquier lugar y momento.
En los Monegros la presencia de la gaita de boto hizo desarrollar un especial estilo de canto masculino. Romances religiosos y profanos, rondas, despertaderas y cantos de muy diversa índole se acompañaban de gaita, obligando a los cantadores a un esfuerzo considerable por alcanzar el volumen y la altura impuesta por el instrumento. El canto colectivo con el acompañamiento de la gaita de boto era antaño muy común en las fiestas de las diversas localidades de los Monegros. Aunque en la actualidad se canta con gaita en algunos pueblos de la comarca como Pallaruelo, La Almolda, Sena o Sariñena y crece el interés por este género, son ya muy escasos los solistas que mantienen el estilo antiguo.
Dentro del hogar y en el mundo infantil suelen pervivir algunas características musicales desaparecidas en el repertorio adulto. Canciones de cuna y cantos para acompañar el juego pueden esconder pequeños tesoros musicales y literarios. Tal es el caso de algunos romances, como esta versión del conocido como “La flor del agua”, utilizado como canción de cuna en Castejón de Monegros y cuya música recuerda a las tonadas de gaita para romances de ronda:
(Y) un sabadito a la tarde y un domingo a la mañana
pregonaba un pregonero (y) una rica fuente de agua.
La hija del rey, que lo siente, se levanta de la cama:
muy aprisa se vestía, más aprisa se calzaba,
(y) a coger los cantaricos (y) a la fuente va por agua,
y en el camino encontró a la Virgen soberana:
- ¿Dónde vas hija del rey? - (Y) a buscar la flor del agua.
- Tú casadita has de ser, una buenaventurada.
Tres hijos has de tener: dos jugadores de espadas
y el más pequeño de todos dirá la misa cantada.
Y el romance ha sido corto, corto pero muy bonito
y a Dios lo encomendaré.
Las festividades del calendario litúrgico eran también motivo para cantar. Cada momento del ciclo anual tenía cantos religiosos específicos: gozos al santo o Virgen de la fecha; salves y avemarías cantadas en los rosarios; el Reloj de la Pasión en las procesiones de Semana Santa… En una comarca siempre sedienta, el repertorio de rogativas es forzosamente extenso y las letras reflejan la angustia que la ausencia de agua provoca, sobre todo a partir del mes de abril, cuando los labradores de secano se juegan la cosecha:
Agua señor San José,
agua señora Santa Ana,
agua reina del amor,
agua reina soberana.
Los hijos de este pueblo,
con el corazón partido,
venimos a pedir agua
a San José con el Niño.
Jesucristo danos agua,
que los niños piden pan
y sus pobrecitas madres
no lo pueden remediar.
Las nubes se han alejado
a las orillas del mar.
La Virgen de la Sabina
las ha salido a buscar. (Farlete)
La obsesión por el agua llega incluso a tener reflejo en las letrillas de las mudanzas de los dances:
(Y) Úrbez nos dará, Úrbez nos dará
para todos nuestros campos agua
si se le pide con grande humildad. (La Almolda)
