Romances, folías y canciones a son de gaita

El canto colectivo de diversos romances era tradicionalmente, junto con el dance, uno de los actos más importantes de las fiestas monegrinas. Los interpretaban un solista y un coro la víspera de la fiesta por la noche, participando sólo hombres con el acompañamiento de un gaitero. Se reunían a la puerta de la iglesia, donde, a menudo al calor de una hoguera, cantaban en rolde (círculo) un romance religioso; a continuación seguían rondando y cantando durante toda la noche otros romances profanos a la puerta de las casas de las mozas.

Se recuerdan numerosos romances religiosos correspondientes a diversas festividades: los hay dedicados a San Antolín, la Virgen de las Fuentes o la Virgen de Loreto en Sariñena; al Angel Custodio, la Virgen del Rosario y San Roque en Sena; a San Miguel en Valfarta; a la Virgen de las Nieves en Bujaraloz; al Salvador y San Roque en Pallaruelo; a la Virgen del Rosario y Santa Quiteria en Peñalba… Algunos de estos romances siguen siendo cantados en la actualidad, con algunas novedades importantes, como es la participación de mujeres.

Entre los romances profanos debemos distinguir por un lado los dirigidos a las autoridades, como es el caso del romance del cura y el del alcalde en Sena o Peñalba o los dedicados al alcalde y al mayordomo primero de la fiesta en Castejón. Por otro lado, eran mucho más numerosos y esperados los romances cantados en forma de ronda a las mozas, la mayor parte de ellos de origen muy antiguo: La flor del agua (cantado en Sariñena, Lanaja, Farlete, La Almolda, Castejón, Bujaraloz…), Los trece pilares (Sariñena, Castejón, La Almolda), Los Sacramentos de Amor (La Almolda), Las virtudes del agua, El amor ausente, El retrato, La Marichuana (Castejón)… Antaño también se cantaban este tipo de romances en las bodas y en otros acontecimientos festivos.

Simeón Serrate, de Castejón de Monegros, conserva en la memoria muchos de ellos, algunos auténticas joyas. En su libro sobre la historia del dance de Castejón de Monegros los transcribe y describe las costumbres típicas de la noche víspera de Santa Ana (26 de julio) en Castejón.

Otro género musical que antiguamente se interpretaba en las rondas monegrinas es el de las folías, una antigua danza cantada muy popular en España y Portugal en los siglos XVI y XVII que luego se hizo famosa en toda Europa. Hasta la fecha se tenían escasas noticias de la pervivencia de este género en el folklore aragonés y, sin embargo, los restos rescatados en los Monegros permiten asegurar que se trataba de una tipología habitual en el repertorio de canto con gaita. Junto con los romances, en Castejón y Farlete la víspera de la fiesta los mozos cantaban folías a las mozas acompañados por un gaitero. En Bujaraloz las mujeres también cantaban folías durante los carnavales y las bailaban en corro en torno a una hoguera. En Bujaraloz se recuerda una canción de la ronda con gaitero, con música de las folías, en que los mozos recorrían el pueblo cantando y lanzando chilos:

¡A cantar venimos aquí,
a cantar, que no a dormir,
a cantar por el amor de las mozas…!

Todavía se conserva en Pallaruelo la costumbre de cantar folías de entrada y despedida antes y después del romance del Salvador, igual que se hacía con el de San Roque, y las entradas y despedidas cantadas en otros pueblos también podrían encuadrarse dentro de este género.

Además de romances y folías era también frecuente entonar diversas canciones durante las rondas festivas acompañadas por el gaitero. Se trata de un género menos rígido que los romances que permitía la incorporación de nuevas coplas de diversos orígenes. En La Almolda, el día de la víspera de la fiesta de Santa Quiteria, los danzantes, acompañados por el mayoral y el gaitero, recorrían las calles de la villa bailando mudanzas y entonando “a son de gaita” romances y coplas en forma de seguidillas o de cuartetas con diversos estribillos:

La repuñetera de mi gaita
cuando tiene vino qué bien canta
y cuando no tiene
se enfada y se aguanta.

Este tipo de rondas con gaita se celebraban también en muchos otros pueblos, como Lastanosa o Villanueva de Sigena. En esta última localidad el gaitero intercalaba una frase musical a modo de estribillo entre copla y copla, de un modo similar al de otras rondas monegrinas.